Malfendi ···

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Touch Russia.

@CreativoBusca … Me ha encantado el vídeo.

Del inglés al ruso en cuatro años.

Clifford J. Levy, corresponsal del New York Times en Moscú durante cuatro años, decidió que si de verdad quería sentirse dentro de Rusia, necesitaba que sus tres hijos se sumergieran en la cultura del país.

Así, de estar dando clases cantando en Brooklyn, llegaron a una educación diferente, también competitiva, pero con otros valores, y sobre todo un idioma absolutamente distinto. Clases en ruso y con rusos.

Si no vais a leer el texto, os recomiendo los 10 minutos del vídeo, que podréis encontrar aquí:

My Family’s Experiment in Extreme Schooling

Vía | Kottke

Crazy Russian Breakdance.

Por cosas del trabajo, hoy me he acordado de este vídeo, uno de los clásicos virales de Intesné.

10 reglas de la vida para ser feliz según León Tolstói

De la biografía de Tolstói de Henri Troyat, un extracto de unas reglas de la vida que el escritor ruso escribió a los 18 años:

Despiértate pronto (a las cinco).

Vete a dormir pronto (de nueve a diez).

Come poco y evita los dulces.

Intenta hacerlo todo por ti mismo.

Ten una meta en la vida, una meta para cada etapa de tu vida, una meta para un período más corto, una meta para todo el año, otra cada mes, otra cada semana, otra cada día, otra cada hora y otra cada minuto. Y sacrifica la que menos importe por la meta más grande.

Manténte alejado de las mujeres.

Mata el deseo mediante el trabajo.

Sé bueno, pero intenta que nadie se entere.

Vive siempre gastando menos de lo que te gustaría y podrías.

No cambies nada de tu estilo de vida incluso cuando te hagas diez veces más rico.

Si ser feliz se midiera en función de un porcentaje de esas reglas, tal vez no podríamos considerarnos felices, pero la realidad es la siguiente: León Tolstói era un genio que se hacía muchas pajas.

En todo caso, la regla de la bondad y las metas en la vida me gustan. Las de gastar poco me encantaría que me gustasen.

Podemos ser felices hasta incumpliendo estas normas. Al final, la felicidad llega también con esos pequeños placeres que dan las infracciones y libertades, ¿no? Ahora, disfrutad vuestras multas de tráfico.

Vía | Happiness Project