Candidatura firme a Premio Darwin del año. Cocaína servida desde el culo, cóctel mortal.
Uno de los simpáticos protagonistas del vídeo comió cocaína del ojete del otro protagonista. Su parentesco: hermanos. El resultado de tan apetecible comida: la muerte. 
El hermano que transportaba en tan digno lugar la mercancía instó al pequeño (20 años) a comer este manjar para no acabar en la cárcel por un largo tiempo. 
La verdad es que da pena, pero nos enseña una valiosa lección: esta Navidad, más que no empacharos, no comáis cocaína de ningún cacas.

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